Posa para mi, blanca elegante, abre y
cierra sus ojos soleados. Se mueve con precisión y gracia, se
enciende, se acerca a mi lentamente seduciendome en su andar. Alza su cola lujosa. Me besa,me mima, me roza y me
amasa.
Reconoce mi olor debajo del pestilente olor a bar, alcohol y cigarrillos. Y aun así me ama, me ama porque su
olfato sabe que debajo de la miseria o la apatía; mezcla de soledad y amargura estoy yo.
Yo y ella; y el amor sin condiciones que nos proponemos.